Después de ochenta días de confinamiento, el vinito virtual de los viernes con los amigos está empezando a dejar un mal sabor de boca. Empieza Paloma, analista financiero, que nos cuenta que estuvo hasta las 11 la noche anterior para acabar un informe. Luego Juan, jefe de Compras, se lamenta que sus videoconferencias interminables se solapan tanto que le dejan sin tiempo para comer. Peor aún, Ana, jefa de un proyecto IT, nos cuenta que está de baja por ataques de vértigo relacionados con el estrés. “Estaba trabajando dos o tres horas extra todos los días, pero aún así no podía terminar todo. Es de locos”.

Por desgracia, últimamente abundan ejemplos similares que apuntan a un ambiente tóxico de “permatrabajo”. Sin embargo, ninguno de mis amigos trabaja en organizaciones de primera necesidad como sanidad, energía o distribución alimentaria, ni tampoco son CEOs ni DGs. Entonces, ¿qué está pasando? Según Kristine Dery del MIT Center for Information Systems Research, lo que estamos viendo es “una mezcla poco sana de “sobre-rendimiento” por parte de trabajadores ansiosos por demostrar su valía en una economía inestable, junto a una falta de liderazgo apropiado”. O sea, la receta perfecta para acabar en “burn-out”.

Sin embargo, aunque muchos líderes necesitan mejorar su forma de gestionar, no podemos  echar toda la culpa al jefe. La triste realidad es que trabajar en exceso no es nada nuevo pero en estos momentos aquellas personas que luchan con la carga adicional de cuidar a familiares o  tener niños pequeños en casa están llevándolo aún peor. Pero nadie va a venir a rescatarnos; nos toca hacer a cada uno lo que podamos para ralentizar el ritmo de trabajo y “parar la rueda”. Y aunque las soluciones mágicas no existen, esperamos que estos consejos prácticos sirvan para ayudarte a trabajar y vivir mejor en esta difícil etapa.

7 Pasos para ser más Productivo y Proteger tu Bienestar 


1. Rompe el ciclo—protege tu tiempo

Acuerda horas clave de disponibilidad para trabajar en equipo, pero bloquea períodos todos los días para trabajar más en profundidad, es decir, para analizar, escribir informes, hacer trabajo creativo ¡o simplemente para asegurarte de poder comer a tiempo! Llamadas, correos—cada vez que nos interrumpen, se rompe nuestra concentración y nos lleva a pasar más tiempo delante de la pantalla. En un famoso estudio, Gloria Mark de la Universidad de California descubrió que cada interrupción que recibe alguien que trabaja en una oficina le supone más de 23 minutos para poder recuperar el nivel de concentración que tenía antes de ella. Para terminar tu día laboral a una hora razonable, procura no tener reuniones más allá de las 16h. Habla con quien las organiza y si hace falta busca aliados para ayudarte a influir.

2. Audita tus reuniones

La Ley nº1 de las Reuniones dice: Las reuniones siempre se multiplicarán de forma exponencial hasta llenar todo el tiempo disponible. Ahora es buen momento de  revisar (junto con tu equipo si es posible) tu calendar io de reuniones para el mes próximo. ¿Cómo puedes cambiar tus reuniones en concordancia con prioridades, procedimientos o limitaciones actuales? Preguntas a hacer: ¿Esta reunión sigue siendo relevante? ¿Se puede hacer con menor frecuencia? ¿Hace falta reunirse o se puede hacer mediante Microsoft Teams, Slack, Trello, etc.

3. Jugar con las ausencias

La Ley nº2 de las Reuniones dice: Invita siempre al doble de personas necesarias ya que no sabes quién hace qué y no quieres que nadie se enfade. ¡Aprende de Jeff Bezos y Elon Musk rechazando las invitaciones por defecto! Pregúntate: ¿Qué me aporta esta reunión? ¿En qué puedo contribuir? ¿Me invitan por inercia? ¿Conviene más que vaya otra persona del departamento en mi lugar? ¿Puedo asistir solamente a la parte que me concierne? ¿Es suficiente leer las minutas de la reunión? ¡Y desde luego no aceptes ninguna invitación sin objetivo y agenda claros!

4. Planifica tus pausas

En nuestra rutina, el tiempo que pasamos en llegar a la oficina, cambiar de sala de reuniones, o incluso hacer cola para comer nos da un pequeño descanso mental y nos permite mover el cuerpo. Normalmente no trabajamos de forma tan intensiva como para dejarnos exhaustos al final del día. Un truco para incluir algún descanso es acortar todas las reuniones 10 minutos. De este modo te darás tiempo de estirar las piernas y recargar las pilas. Incluso tan sólo cinco minutos es suficiente para relajarte en silencio o hacer una práctica de Mindfulness para recuperar foco y calma. Prueba Insight Timer o Bhuddify por unas prácticas guiadas.

5. Pon limites: Di No

El trabajo consiste un buscar equilibrio entre el flujo constante de peticiones y prioridades cambiantes. Recuerda que nadie realmente conoce tu carga de trabajo en momentos normales y mucho menos ahora con cargas familiares adicionales—te toca a ti decir NO. Decir NO a una tarea no significa que no seas colaborativo; es tu deber como profesional. Decir NO significa decir SÍ a hacer tu trabajo de forma efectiva y Sí al bienestar personal. Di No con tacto—recuerda que los demás no conocen tu horario y que tu buzón de voz está para algo. En las palabras de Warren Buffet, “No puedes dejar que los demás decidan tu agenda en la vida”.

6. ¡Desengánchate de la dopamina!

“En cuanto termine esto, me paro”. ¿Te suena? Según los científicos, vivimos un subidón del neurotransmisor dopamina, sustancia placentera y altamente adictiva justo antes e inmediatamente después de completar una tarea. ¡De ahí nuestra afición a tachar cosas de nuestras listas de tareas! Pero la verdad es que el trabajo es interminable—muchos de nosotros podríamos trabajar toda la noche y seguir sin acabar. Entonces, ¿cuál es la respuesta? Aprende a tolerar la incomodidad de no acabar, elige las batallas y huye del perfeccionismo. Pregúntate: ¿Qué me tiene tan ocupado? ¿Vale realmente la pena? ¿Tengo cosas que debo dejar? Pide ayuda y deja que otras personas también aprendan. Nunca ha habido mejor momento para delegar.

7. Cierra la puerta y recupera tu vida

Sin las rutinas normales de la oficina, desconectar nos puede resultar difícil al final del día, especialmente cuando hay tanto que hacer y las opciones de ocio siguen tan limitadas. Pon alarmas, utiliza apps como FocusMe o ScreenTime y pide a tus familiares que te ayuden para escapar de tu mesa y recuperar tu vida personal. Antes de salir, anota tu lista de prioridades para el día siguiente; así tu cerebro dejará de dar vueltas—literal y metafóricamente. Y ¡sal por la puerta a relajarte, recargarte y disfrutar de tu vida!

La próxima vez que te sientas agobiado, déjalo todo durante unos instantes y piensa qué podrías hacer para cambiar la situación. ¡Y hazlo! Ahora más que nunca depende de cada uno cambiar la dinámica del “permawork” para trabajar bien y vivir aún mejor. ¡Brindemos en ZOOM por eso!

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