Regreso al futuro

Aristóteles tiene todas las respuestas.

¿Quieres aprender sobre lógica, política, ética, filosofía o biología? Lee a Aristóteles – él lo sabe todo. Pero ¿qué hay sobre los asuntos más mundanos? ¿Puede ayudarnos él con nuestros problemas cotidianos en casa y en el trabajo? Por supuesto, ¡Aristóteles tiene todas las respuestas! Tomemos como ejemplo la resolución de conflictos.

Aristóteles nos dice que el secreto para resolver conflictos es cambiar el tiempo – tiempo verbal concretamente. En vez de emplear el pasado en nuestras discusiones, deberíamos hacerlo en futuro. Como veremos a continuación, el futuro tiene como protagonistas la elección  y la oportunidad, mientras que el pasado tiende a atascarse en los reproches.

En el libro Thank you for arguing, Jay Heinrichs explica exactamente lo que Aristóteles quería decir. Imagina que estás en casa escuchando música y tu pareja te pide que bajes el volumen. Dependiendo del estado de ánimo en el que te encuentres, podrías contestar de una de las siguientes formas:

  1. Reproche (mirando hacia el pasado): ¡Que no es mi culpa! Fuiste tú quién ajustó el volumen la última vez.
  2. Elección (mirando hacia el futuro): De acuerdo. Pero ¿en realidad está la música tan alta o quieres que pongamos otra cosa?

Notemos el modo en que el pasado trata sobre asuntos relacionados con la justicia. Es lo que Aristóteles llamaba retórica ‘forense’. Las discusiones forenses nos ayudan a determinar culpabilidad y a propinar castigo. Mira cualquier dramón de juzgados en la TV y oirás bastantes diálogos en tiempo pasado. Aunque funciona muy bien en el entorno de detectives y abogados, no es una buena receta para la armonía en el trabajo o en casa.

Por el contrario, el enfoque hacia el futuro evita los conflictos. Hablando en futuro no nos quedaremos atascados en pequeñas riñas sobre quién tiene la razón o no, se centra directamente en dar una solución al problema. A Aristóteles le encantaba utilizar el tiempo futuro simplemente por esta razón: predica la elección y nos ayuda a decidir cómo alcanzar nuestras metas mutuas. Aquí hay otro ejemplo:

Mi mujer: ¿Quién se ha bebido toda la cerveza?

Yo: Esa no es la pregunta, ¿no? La pregunta es: ¿Qué vamos a hacer para que no vuelva a pasar?

Bromas aparte, esperamos conseguir algo con nuestras discusiones. Y si es posible, queremos que todas las partes lleguen a un acuerdo al final. Pero esto es imposible cuando tantísimas discusiones degeneran en acusaciones y contra acusaciones. La realidad es que la mayoría de las discusiones tienen lugar en el tiempo equivocado.

Si quieres discusiones más productivas, ¡habla en futuro! Evita el tono negativo acusador en preguntas como ‘¿por qué enviaste el informe tarde?’ y adopta el tono más positivo haciendo tu pregunta mirando hacia el futuro con ’¿cómo podemos buscar el modo para enviar los informes a tiempo?’

En resumen: para desbloquear la discusión, mira hacia delante en lugar de hacia atrás. El pasado es para culpar y el futuro es para resolver conflictos… ¡y Aristóteles es para siempre!