Inolvidable

Mi hijo tiene problemas para recordar las cosas.

 

Yo: Bryan, ¿tienes deberes para este fin de semana?

Bryan: ¿Deberes?

Yo: Sí, ¿sabes? Tareas del colegio que se hacen en casa. Venga, ¿tienes deberes o no?

Bryan: No estoy seguro. No recuerdo lo que dijo el profesor.

Yo: ¿Cuántas veces he de decirte que anotes los deberes que te ponen?

Bryan: ¡Ah! Espera un minuto. Creo recordar que anoté algo. Aquí está. Sí, tengo que escribir un resumen de un libro para el lunes.

Yo: ¡Genial! ¡Estoy orgulloso de ti, Bryan! ¿Ves lo importante que es anotar las cosas?

Bryan: Papá, hay un problema. Se me olvidó el libro en el colegio…

 

Mi hijo no es el único que tiene problemas para recordar las cosas (también tengo una mujer, pero eso es otra historia)…Muchos de los participantes de nuestros cursos de hablar en público nos comentan lo difícil que les resulta recordar todo lo que quieren decir en sus presentaciones. La solución más obvia para este problema es prepararlas bien. Nunca deberías hacer una presentación sin haber ensayado lo que vas a decir…¡en voz alta!  Practicando tu presentación en voz alta no sólo  te harás con las palabras que vas a utilizar, sino que también te ayudará a no perder el hilo de tus  ideas: primero esto, seguido de esto y así sucesivamente. También  puedes hacerte unas chuletas si crees que te ayudará. Imita a los presentadores de la televisión y utiliza pequeñas fichas que puedes sujetar fácilmente en una mano. Esto te permitirá seguir gesticulando con ambas manos a la vez que hablas. Apunta las palabras clave para refrescarte la memoria y solamente míralas si te quedas bloqueado.

Pero ¿qué más puedes hacer para recordar lo que necesitas decir? Y a propósito, no eres el único que necesita recordar tu presentación. ¿Qué hay de la audiencia? ¡En realidad ellos son los que necesitan recordarla! Después de todo, es el objetivo de la presentación, ¿no? Por lo tanto, ¿cómo puedes hacer que tus presentaciones sean memorables tanto para tu audiencia como para ti mismo? Para empezar aquí tienes unas cuantas ideas. Imagina que tienes que hacer una presentación con una estructura de tres o cuatro partes y temes olvidar algo –o incluso peor aún, temes que tu audiencia no recuerde los puntos principales.

  1. Aliteración: Utiliza palabras que comienzan con el mismo sonido para encabezar cada sección de tu presentación. Por ejemplo, si estructuras tu presentación de ventas queriendo hacer hincapié en los beneficios de tu producto puedes hacer tu discurso más memorable si titulas las secciones Calidad – Compatibilidad – Coste. O si es una presentación de marketing, podrías hablar de Producto – Precio – Plaza – Promoción.
  2. Acrónimos: En este caso las letras del acrónimo representan la primera letra de cada título de tus secciones. Por ejemplo, a todos los escolares de Estados Unidos se les enseña que el modo más fácil de recordar los nombres de los cinco Grandes Lagos es memorizando “HOMES” (Huron, Ontario, Michigan, Erie, Superior). No es tan difícil trasladar esta idea a la presentación de un proyecto que trata de Financiación – Equipo – Organización (FEO).
  3. Acrósticos: Otra técnica basada en memorizar las letras iniciales, pero esta vez la primera letra de cada palabra de una frase representa la palabra clave que has de recordar. Por ejemplo, “Mi Delicada Sobrina Rita” a menudo se utiliza para enseñar a los niños la secuencia correcta de las operaciones aritméticas (Multiplicar, Dividir, Sumar, Restar). De nuevo, un poco de creatividad puede dar mucho de sí para solucionar problemas de memoria. Los acrósticos y acrónimos son especialmente útiles si necesitas recordar información en el orden correcto.

 De acuerdo, dirás, pero has olvidado que tengo mala memoria. ¿Cómo voy a recordar todas estas ideas? Es fácil, simplemente necesitas pensar en A-A-A (Aliteración – Acrónimos – Acrósticos). ¡Y eso es algo que hasta mi hijo puede recordar!